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Ganas de cambiar? Pocas.

Este es mi primer post en castellano, y coincide con mis primeros días de vuelta en Barcelona. Honestamente, no me alegro mucho del cambio político con que coincide mi llegada, pero éste no es mi país y en cierto sentido tampoco puedo quejarme por lo que ha elegido otro pueblo soberano.

Pero, y hay un pero enorme, miro los resultados electorales y me quedo algo aturdido. Cuatro millones de votos de diferencia. No me sorprende que el PSOE haya perdido votos, me deja incrédulo que los haya ganado el PP. Por qué? Cómo? Qué han hecho de bien en su historia para merecer ganar votos?

Que tampoco son una apoteosis, que digamos, “sólo” 600.000 más que en 2008, pero tras el tumulto social que ha habido me hubiese esperado que ambos grandes partidos cayeran juntos (o mejor, me lo hubiese esperado sin conocer este país de antemano: ya voy al punto). Parece desde fuera, quiero recordar que acabo de volver, que hay un enorme descontento con el sistema político, con el sistema electoral, con el sistema financiero. Me parece perfecto, y comprensible.

Entonces me pregunto ¿Porqué casi el 30% de los españoles no ha votado, o ha votado blanco, o ha votado nulo?

Ahí va el punto. El voto en blanco NO cambia las cosas. Ni el nulo. Son 60 años que en todo el mundo hay gente descontenta que lo hace y el sistema democrático representativo no parece caerse. ¿Será porqué el discurso “así van a ver nuestro descontento” no funciona?

Había muchos partidos ahí afuera, no puedo creer que ni uno representara a estos electores. Pero si ni uno llegaba a satisfacerlos, ¿por qué no votar uno que dice: “participa activamente en el cambio”?. Un ejemplo: el partido pirata, que si fuera al gobierno obviamente no sabría que hacer por inexperiencia con el sistema vigente, propone más o menos esto. Pero al gobierno, obviamente, no iba a ir. Lo que podía hacer es comenzar a reestructurar el discurso hacía una forma de democracia más participativa. Cómo es que ha ganado solo 28.000 votos?

La sensación es que también aquí (como en casi todas Europa, generalizando) estamos en lo mismo, muchas ganas de enseñar descontento, pocas de ponerse en primera línea. Y no me quito a mí mismo de esto. Y esto no obstante todas las protestas de los últimos meses.

Al final, marcar el nombre de un partido o dejar la papeleta en blanco son casi igual de cómodos que quedarse en casa, y nos dan derecho a sentirnos en paz con nuestras consciencias. Y mientras tanto, nada va a cambiar.